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¿Qué es el nuevo paradigma de la educación?

25 abril 2022

En los últimos 150 años, el mundo ha cambiado una barbaridad. Sin embargo, curiosamente las bases del sistema educativo se mantienen igual. En este artículo profundizaremos sobre la verdadera labor de la educación, así como las principales diferencias entre el viejo paradigma, asentado en el siglo XX, y el nuevo paradigma educativo que está surgiendo en el siglo XXI.

El nuevo paradigma de la educación: una nueva forma de concebir a los alumnos

El nuevo paradigma de la educación procede de un giro radical en la forma de concebir al ser humano, mucho más profunda y trascendente que la visión imperante en la actualidad, gobernada por la superficialidad y la falta de autoconocimiento. A continuación, vamos a indagar en estas diferencias.

 

La memoria y el intelecto 

En el viejo paradigma educativo se valora a todos los alumnos bajo un mismo parámetro: el coeficiente intelectual. Además, se basa casi exclusivamente en uno de los aspectos de nuestro intelecto: la memoria. Este sistema genera frustración e inseguridades en muchos alumnos cuya capacidad memorística no es su mayor don. A la vez, se olvidan otros tipos de inteligencia que, como mínimo, son igual de importantes.

 

Las inteligencias múltiples

La teoría de las inteligencias múltiples, formulada por Howard Gardner en 1983, nos dice que los seres humanos tenemos un total de 8 inteligencias: lingüística, lógico-matemática, visual-espacial, corporal, musical, intrapersonal, interpersonal y naturalista. En el nuevo paradigma de la educación, se valoran todos estos aspectos para que los alumnos se den cuenta de sus cualidades innatas, lo cual mejora su autoestima. Por otro lado, se trabajan todos los ámbitos para que cada persona pueda desarrollar su potencial al máximo.

 

Formación estandarizada

El propósito de las escuelas del viejo paradigma tiene como origen generar mano de obra para las fábricas. Por ello, todos los alumnos reciben la misma formación básica que les permita cumplir con las funciones profesionales que se demandan. Sin embargo, debido a que cada ser humano es único e irrepetible, este sistema ataca directamente a la singularidad y creatividad de los estudiantes, que se ven forzados a adaptarse al molde educativo y social establecido.

 

Educación personalizada

Desde el nuevo paradigma educativo se concibe a los alumnos como semillas únicas y auténticas, con unas capacidades excepcionales. Al igual que una rosa y una margarita no tienen las mismas necesidades para florecer, todos los niños requieren un acompañamiento especializado, que tenga en cuenta su personalidad, sus habilidades y sus intereses exclusivos. Gracias a esta visión de la educación, cada alumno puede extraer lo mejor de sí mismo, complementándose a la perfección con sus compañeros y aprendiendo de ellos.

 

Formación deshumanizada

En el viejo paradigma educativo no importan los sentimientos, emociones y ambiciones de los niños. Por resumir, no se presta ninguna atención al mundo interior de los alumnos, sino que se asume que este no tiene ningún valor por sí mismo. En cambio, se cree que lo único importante es formarlos para amoldarlos, de manera que encajen en el sistema socioeconómico establecido. En consecuencia, y con el devenir de los años, los niños se convierten en adultos totalmente desconectados de su naturaleza esencial y que buscan fuera aquello que ya tienen en su interior.

 

Educación humana

Mientras que formar es un acto de fuera hacia dentro, educar es un acto de dentro hacia fuera. Se trata de acompañar a los niños para ayudarlos a extraer todo el potencial que llevan dentro. Para ello, es imprescindible tener en cuenta la dimensión intangible de los alumnos, asistiéndoles para que sepan ser verdaderamente felices. Desde el nuevo paradigma educativo, se es plenamente consciente de que una persona solo podrá desarrollar su potencial si sabe cómo gestionar sus creencias, pensamientos y emociones.

 

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Una nueva forma de aprender con el nuevo paradigma de la educación

Los resultados escolares y sociales que estamos cosechando nos indican muy claramente que la forma de enseñar en las escuelas es caduca y obsoleta. El fracaso escolar, la falta de adaptabilidad a los cambios y los problemas de salud mental cada vez más generalizados nos muestran que aplicar un nuevo paradigma educativo es una cuestión urgente y fundamental.

 

Obligación y castigo

En la vieja escuela se asume que la única manera de que los alumnos aprendan es a través del miedo. Por eso, desde edad muy temprana, se ponen exámenes y deberes, el incumplimiento de los cuales conlleva un grave castigo por parte de los profesores y los padres, totalmente inconscientes del daño que están generando. Desde este paradigma egoico, los estudiantes asocian el aprendizaje con el dolor, lo que se convierte en un obstáculo para un rasgo esencial en el mundo en el que vivimos: la educación contínua.

 

Curiosidad e iniciativa

Desde la educación consciente, se sabe que los seres humanos somos curiosos por naturaleza. Y que el aprendizaje no se puede imponer, sino que surge de forma voluntaria, respondiendo a intereses, necesidades y motivaciones intrínsecas. Por eso, se evalúa a los niños de forma amable y no se ponen deberes obligatorios, sino que los trabajos que los alumnos realizan fuera de la escuela forman parte de su deseo natural de aprender.

 

Aprendizaje pasivo

En el viejo modelo escolar, las aulas están diseñadas de manera muy rígida, que invita únicamente a una forma de aprender en la cuál el profesor habla y los alumnos escuchan. Esta forma de aprendizaje tan pasiva resulta demasiado monótona para la mayoría de niños, que se van apagando poco a poco detrás del pupitre. Además, está demostrado que el aprendizaje pasivo es el que menos se retiene, olvidándose rápidamente después de la lección.

 

Aprendizaje activo

En el nuevo paradigma de la educación las aulas tienen un diseño flexible que permite combinar diferentes tipos de aprendizaje según las necesidades. De este modo, los estudiantes no solo aprenden escuchando, sino que también lo hacen a través de los otros sentidos. Y, por encima de todo, practican aquello que se les enseña, integrando mucho más los aprendizajes. Sobre todo, los alumnos aprenden a aprender, posibilitando que desarrollen su criterio de manera libre y que sepan resolver sus propios problemas existenciales por sí mismos. 

 

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5 claves para transitar del viejo paradigma al nuevo paradigma de la educación

 

  • Equilibrar los hemisferios cerebrales

En el modelo de educación industrial se fomentan únicamente las habilidades relacionadas con el hemisferio izquierdo del cerebro, como la memoria, la lógica, el pensamiento lineal y el análisis. Para lograr que los alumnos utilicen sus capacidades al completo, la clave está en estimular también el hemisferio derecho, el cual se rige por la imaginación, la creatividad, el pensamiento creativo y la intuición.

 

  • Más espacio para el debate y la reflexión

En el paradigma de la educación consciente no se enseña a los estudiantes lo que deben pensar. Es decir, no se les proporcionan las conclusiones finales, sino que se les dan los ingredientes para que ellos mismos lleguen a sus propias deducciones. Para ello, se utilizan debates y reflexiones, a través de los cuales los alumnos aprenden el proceso de pensar y razonar por sí mismos, madurando en su capacidad de discernir y comprender la realidad

 

  • Propósito en lugar de egoísmo

Cuando estudiamos en el viejo modelo educativo estamos en una carrera solitaria en la cual sacar las mejores notas nos beneficiará tan solo a nosotros mismos. En el nuevo paradigma de la educación, el enfoque está en mejorar nuestras habilidades vitales para poder servirnos mejor a nosotros mismos y al prójimo. De esta manera, los niños crecen con una idea clara de que el bien común y la cooperación son el camino adecuado, ya que todos salen ganando.

 

  • La comunicación es clave

Desde la educación consciente se crean espacios para que los alumnos puedan participar, compartir sus opiniones y proponer mejoras. Se alienta a los niños a que muestren sus vulnerabilidades, fomentando la transparencia y la compasión en el grupo. En paralelo, esto permite a los estudiantes desarrollar su capacidad comunicativa y retórica, tan importantes para todas las facetas de su vida.

 

  • La mayéutica de Sócrates

El filósofo griego nos enseñó que no podemos dar respuestas a los demás, sino sólo facilitar que los otros encuentren sus propias respuestas. En el nuevo paradigma de la educación no se valora a los alumnos por si saben repetir las respuestas que otros les han dado, sino por su capacidad de hacerse buenas preguntas que les permitan obtener respuestas elaboradas y de calidad.

 

Los profesores del nuevo paradigma educativo necesitan dominar el arte de la mayéutica por dos motivos. El primero, para saber guiar a cada alumno para que encuentre sus respuestas y poder acompañarlo en el desarrollo de su potencial. Y el segundo, para que los estudiantes tengan como referencia a una persona auténtica, consciente y con su propio recorrido en el camino del autoconocimiento. Es por esto que el programa Mayeutik Coaching de Kuestiona es una buena opción para profesores que quieren ayudarse más a sí mismos y a sus alumnos.

 

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