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¿Qué es la alimentación consciente y por qué es tan importante?

8 abril 2022

En este artículo vamos a explorar el camino para transformar nuestra relación con la comida para gozar de una alimentación consciente que nos permita disfrutar de más salud, energía y vitalidad.

 

¿Qué es la alimentación consciente? Una breve definición

La alimentación consciente es una forma de relacionarnos con la comida que está más allá del condicionamiento que hemos recibido a través del entorno social y familiar. Este concepto también engloba alimentarnos de forma sana, con comida llena de nutrientes y vitalidad, así como tomar acciones en este sentido que no sean perjudiciales para otras personas y para el planeta.

 

Alimentación consciente: salud y responsabilidad

En occidente nos hemos acostumbrado a despreocuparnos por nuestro estado de salud y, por ende, en los hábitos alimenticios que practicamos en nuestro día a día. De alguna manera, hemos olvidado que somos los principales actores para intervenir en nuestro bienestar.

El victimismo en la salud

La mayoría de personas pensamos que la salud y la enfermedad son cuestión de suerte y de aleatoriedad. Y, en consecuencia de esta creencia, olvidamos por completo que la mejor manera de mantenernos saludables es poniendo consciencia, atención e intención en la manera de alimentarnos. Creemos que el Estado se va a encargar de nosotros e, inconscientemente, empezamos a externalizar la responsabilidad de nuestra salud. Sin embargo, el contexto actual nos está indicando que el estado del bienestar tal y como lo conocemos no va a ser sostenible, y que la tendencia va a ser hacia la privatización. Así pues, si no queremos cargar con los altos costes de los tratamientos, más nos vale prevenir a través de una alimentación consciente y saludable.

La proactividad en la salud

Tomar responsabilidad implica que nos hacemos cargo de nuestra salud de forma voluntaria, consciente y dirigida. Es darnos cuenta de que hay factores referentes a nuestra salud que no podemos controlar, pero que sí hay muchos otros que están en nuestra área de influencia. La alimentación consciente es una de estas variables que están a nuestro alcance, y por eso nos cuidamos proactivamente en este ámbito. Es decir, no esperamos a caer enfermos para cambiar de hábitos, sino que nos alimentamos con prudencia y precaución. Gracias a esto, aumentamos las probabilidades de mantenernos sanos en todos los niveles, nos vemos mejor físicamente y crecen nuestros niveles de energía y vitalidad, lo cual genera que rindamos mejor en todas las áreas de nuestra vida.

El condicionamiento alimentario

Por lo general, comemos de manera inconsciente, sin reflexionar ni investigar acerca de los alimentos que estamos introduciendo en nuestro organismo, simplemente dejándonos guiar por lo establecido, por aquello que sacia nuestro apetito y genera placer en el paladar. Para reconectar con una alimentación consciente deberíamos integrar la frase que dijo Hipócrates hace unos 2.500 años: “que tu alimento sea tu medicina y tu medicina, tu alimento”

La alimentación insana e inconsciente

Usualmente no somos nosotros quien elegimos consciente, voluntaria y deliberadamente los alimentos que ingerimos en nuestro día a día. Más bien consumimos aquello a lo que estamos acostumbrados desde que somos pequeños y que vemos en la propaganda de la industria alimentaria, la cual se encarga de normalizar la alimentación insana. Prueba de ello es que la persona que se cuida muchas veces es ridiculizada y objeto de burla por parte de su entorno social. Sin embargo, el tiempo pone a cada uno en su lugar: pese a que los efectos de una mala alimentación no se notan de un día para otro, con el paso del tiempo desembocan en problemas como la obesidad, el sobrepeso o las enfermedades del corazón, entre muchos otros.

La alimentación consciente y saludable

La alimentación consciente nos invita a ingerir alimentos que no solo tienen un buen sabor, sino que también nos aportan nutrientes y energía para sentirnos bien a nivel mental, emocional y físico. Esto pasa por dejar de escuchar a nuestra mente, llena de condicionamientos, y empezar a atender las necesidades de nuestro cuerpo. Entonces nos damos cuenta de que alimentarnos saludablemente no es ningún sacrificio, sino un acto de amor propio. Y rompemos la creencia de que comer sano es sinónimo de dejar de disfrutar. De hecho, encontramos la manera de satisfacer nuestro paladar mientras cuidamos nuestro estómago. Y al cosechar mejores resultados a nivel de energía, vitalidad y salud, corroboramos que estamos yendo por el buen camino, lo cual nos impulsa a seguir mejorando nuestros hábitos.

 

De la comida ultraprocesada a la comida real: comer conscientemente

Por lo general, a la industria alimentaria le interesa que consumamos productos que llenen nuestra barriga pero que no nos nutran, ya que eso significa que nuestro cuerpo nos pedirá más comida y volveremos a consumir. Para ello, crean productos ultraprocesados con un sabor híper estimulante, pero que no nos alimentan verdaderamente y que, además, dañan gravemente nuestra salud.

La comida ultraprocesada

La comida ultraprocesada es aquella que no se parece en nada a su forma original, y que normalmente está muy cargada de azúcares añadidos, sal, grasas y aditivos. Varios ejemplos de los ultraprocesados son los refrescos, los zumos comerciales, las bebidas energéticas, la bollería, los snacks y los precocinados en general. Como ves son productos muy rápidos y fáciles de consumir, pero tienen tendencia a hackear el sistema de recompensa de nuestro cerebro.

Equipados para otra época

Estamos programados para un mundo donde el azúcar y la grasa eran algo escaso y que, a la vez, nos ayudaba mucho a sobrevivir. Cuando consumíamos estos alimentos, experimentábamos un subidón de endorfinas. Esta es la razón por la que nos gustan tanto las comidas hipercalóricas. Sin embargo, hoy en día las opciones de consumir azúcar y grasas no son escasas, sino más bien todo lo contrario, generando que este mecanismo de gratificación del cerebro deje de jugar a nuestro favor y empiece a hacerlo en nuestra contra. De esto se aprovecha la industria alimentaria para que nos volvamos adictos a sus ultraprocesados.

La comida real

La comida real es aquella que procede directamente de la naturaleza sin haber pasado por un procesamiento industrial. Es decir, aquellos alimentos lo más naturales y lo menos alterados posibles. Por ejemplo, fruta, verdura, legumbres, hortalizas, pescado, huevos, cereales, tubérculos y carne sin procesar. Estos alimentos son los que nos nutren verdaderamente, y a los que nuestro cuerpo y cerebro están acostumbrados desde hace milenios. Gracias a ello, puedes evitar grandes problemas de la sociedad actual como el sobrepeso, las enfermedades cardiovasculares, las adicciones al azúcar y otras sustancias, así como fortalecer tu sistema inmunológico. Además, crearás un equilibrio químico en tu cerebro que te ayudará a vivir con más consciencia, serenidad y resiliencia. En definitiva, te acercará a la versión más optimizada de ti mismo.

 

5 claves para una alimentación consciente, sana y responsable

  • Toma consciencia del hambre emocional

Cuando nos sentimos abatidos o bajos anímicamente por alguna razón, tenemos tendencia a comer más para tapar nuestras emociones desagradables. Además, nuestro cerebro nos pide comida hipercalórica ya que, como hemos dicho, es la que nos proporciona una gratificación muy rápida. Para reconocer si tu hambre es emocional o física, basta con preguntarte: ¿me comería una manzana? Si sientes que sí, es que tienes hambre de verdad. Si no, es que tu hambre es emocional.

  • Investiga sobre trofología

Por lo general no nos fijamos lo más mínimo en la manera en la que combinamos la comida que ingerimos. Sin embargo, nuestra digestión mejora o empeora en función de si los alimentos que comemos son compatibles o no. De esto se encarga la trofología, el arte de combinar alimentos para gozar de digestiones más ligeras, sanas y óptimas, lo cuál repercute en nuestros niveles de energía, salud y vitalidad.

  • Practica el mindfoodness

El mindfoodness es el mindfulness o atención plena aplicados a la alimentación. Implica que pongamos toda nuestra consciencia al acto de la comida. Usualmente, disfrutamos del primer o segundo bocado, pero después desviamos la atención hacia fuera (móvil, televisión…) o hacia los pensamientos que surgen en la mente. La alimentación consciente nos invita a estar plenamente presentes mientras comemos, lo que nos permite gozar más de este gran placer y tener mejores digestiones.

  • La alimentación no es solo comida

Es fundamental tener claro que los seres humanos no solo nos alimentamos de comida. Consumir agua de calidad, tomar el sol y respirar conscientemente son maneras de nutrirnos que son indispensables si queremos disfrutar de una salud integral y completa. También la vida social, el ejercicio físico y la meditación son prácticas que nos ayudan a estar equilibrados mental y emocionalmente, lo que repercute en una disminución del estrés y, por tanto, en un sistema inmune más fuerte.

  • Compra productos locales

Al consumir en mercados locales en lugar de los supermercados estás cooperando para que crezca la economía local de tu zona y para que disminuya el grado de contaminación por el transporte de los alimentos. Además, los productos locales suelen ser más frescos, naturales y de temporada, con lo que mejoras tu salud mientras apoyas a los pequeños productores, cada vez más amenazados por las grandes corporaciones alimentarias.

 

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