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Por qué el liderazgo personal cambia nuestras vidas

5 mayo 2022

En este artículo vamos a explorar qué es el liderazgo personal y por qué es tan necesario para desarrollar al máximo nuestro potencial. Explicaremos todos los aspectos que nos ayudan a ser los líderes de nosotros mismos y por qué el liderazgo personal es la clave para convertirnos en los protagonistas de nuestra propia vida, así como ser felices y conseguir nuestra versión de éxito particular. 

 

Qué es el liderazgo personal

Al igual que el liderazgo social trata sobre alinear personas diferentes hacia un propósito común, el liderazgo personal trata sobre poner en armonía las diferentes partes que hay dentro de nosotros para llevar nuestra vida hacia el destino que deseamos. Así pues, el liderazgo personal trata sobre dirigir nuestras creencias, pensamientos, emociones y acciones hacia una misma dirección, aquella que hemos elegido en base a nuestras propias convicciones.

 

El autoconocimiento

El autoconocimiento es el primer pilar del liderazgo personal. Es fundamental hacer un trabajo de introspección para conocer nuestras principales virtudes y también nuestros principales defectos, así como nuestras motivaciones intrínsecas, nuestras pasiones y nuestra experiencia particular. Ganar claridad sobre nuestros puntos fuertes mejorará nuestra autoestima y nos mostrará donde podemos brillar. En cambio, conocer nuestros puntos débiles nos ayudará a ser humildes y buscar ayuda para convertir nuestras sombras en luces. 

 

La transformación de las creencias

Un rasgo distintivo de una persona con un nivel alto de liderazgo personal es que ha trascendido las creencias con las que, inevitablemente, ha sido condicionado desde pequeño. Un individuo que no ha elegido su propia manera de verse a sí mismo, a los demás y al mundo en general, no puede vivir su propia vida, ya que el condicionamiento social y cultural siempre es un préstamo de segunda mano, basado en conclusiones de otras personas. 

 

Los valores personales

Los valores son aquello más importante para ti. Son tus principios y compromisos. Orientan tu conducta y te llevan a tomar decisiones. También son límites que nos auto imponemos para mantener nuestra dignidad con nosotros mismos y con los demás seres humanos. Un líder conoce bien sus convicciones y no está dispuesto a acometer ninguna acción que vaya en contra de ellas, ya que sabe que eso sería la peor de las traiciones: la traición a uno mismo

 

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Liderazgo personal: objetivos, proactividad y disciplina

Una persona que se lidera a sí misma tiene una visión particular de qué quiere construir con su vida. Por ello, tiene muchísima claridad sobre qué quiere y por qué lo quiere, y avanza con proactividad y disciplina hacia ello. Gracias a ello, una persona con liderazgo personal tiene mayor inmunidad a la presión social, al miedo al rechazo y al fracaso, así como a las numerosas distracciones que tenemos a nuestro alcance en la actualidad. 

 

Para qué sirve el liderazgo personal

Gracias al liderazgo personal podemos llegar a la autorrealización, es decir, al despliegue y la expresión de todo nuestro potencial como seres humanos. Sin embargo, aunque todos tenemos el potencial de liderar nuestra propia vida, pocos somos los que nos atrevemos a tomar dicho camino. 

 

El victimismo personal

Las personas que no trabajan en su liderazgo personal no mandan sobre su propia vida, sino que toman sus decisiones en base a las preferencias de otros. En lugar de tener una brújula interna que les marque su propio camino, viven para ganarse la aprobación de los demás. Igualmente, pasan el tiempo victimizándose, quejándose y culpando a los demás de su insatisfacción.

 

La responsabilidad personal

El liderazgo personal nace de tomar la decisión de ser honesto con uno mismo. Y de la honestidad nace la responsabilidad, es decir, el acto de asumir que los resultados en la propia vida dependen de uno mismo y no de factores externos. El líder asume las consecuencias de sus actos y toma las riendas de su vida, haciendo todo lo que esté en su mano para mejorar sus resultados existenciales.

 

El éxito personal

El efecto natural de una persona que se deja llevar por el victimismo es el desperdicio de su potencial, ya que nunca pone el foco en la autocrítica y el crecimiento personal. En cambio, las personas líderes, que se responsabilizan y buscan las causas dentro de sí mismos, están en un proceso constante de mejora, gracias al cual desarrollan su mentalidad y sus hábitos, consiguiendo gradualmente mayores niveles de bienestar y de su visión del éxito particular. 

 

Del liderazgo personal al liderazgo social

La base para liderar a otras personas pasa por desarrollar, en primer lugar, nuestro nivel de liderazgo personal. Básicamente porque solo podemos dar a otras personas lo que antes nos hemos sabido dar a nosotros mismos. Cuando sabemos cubrir nuestras propias necesidades físicas, mentales, emocionales y espirituales, adquirimos la esencia del buen líder: servir a los demás en todos los niveles.

 

El afán de contribuir al bien común

Cuando el líder se desarrolla a sí mismo cada vez se vuelve más abundante. Al saber cubrir sus propias necesidades, de manera natural se inclina a contribuir a un bien mayor a sí mismo. De hecho, el líder es plenamente consciente de que, como dijo Marco Aurelio, “lo que no es bueno para la colmena, no es bueno para la abeja”. Es decir, se enfoca en el bien común porque sabe que, en última instancia, el bien hacia los demás es el bien hacia uno mismo

 

Propósito, misión y visión

Así pues, el líder vive con propósito, es decir, alinea sus talentos, pasiones y valores con algo que el mundo necesita. A partir de aquí, se crea la misión, que tiene que ver con las acciones necesarias para cumplir dicho propósito. En paralelo, el líder crea una visión de cómo será el mundo cuando el propósito se haya cumplido. Es precisamente esta visión lo que le permite inspirar a otras personas para que se unan a su misma causa, transformando el liderazgo personal en liderazgo social

 

Pensar en ganar-ganar

Un líder no basa su autoridad en el castigo, en la jerarquía o en el poder, sino en su capacidad para inspirar y en su voluntad de servicio. Siempre piensa en términos de ganar-ganar, por lo tanto tiene el hábito de convencer a los demás a través del beneficio mutuo. Su foco está puesto en llegar a acuerdos y en cooperar para conseguir el objetivo común.

 

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5 claves para mejorar tu liderazgo personal

 

  • Invierte en ti mismo

Tal y como hemos dicho, la responsabilidad es un factor clave para el liderazgo personal. La cuestión está en que responsabilizarte de tu vida requiere muchas acciones, de las cuales la más importante, muy probablemente, es invertir en ti mismo: en autoconocimiento, inteligencia emocional, finanzas, relaciones personales, alimentación y todo aquello que aumenta tu calidad de vida.

 

  • Lleva un diario

No hay nada que te ayude más a conocerte a ti mismo que llevar un diario en el que puedas anotar los pensamientos, emociones y reacciones predominantes de tu día a día. Ser consciente de tus patrones te ayudará a trascender aquellos que son limitantes y a darle más fuerza a tus principios y virtudes.

 

  • Crea un enunciado de visión y de misión

Anota en un papel que tengas siempre a mano una frase que contenga tu visión (donde quieres llegar) y tu misión (cómo quieres llegar a ello). Esto te ayudará a mantener el rumbo y a sentirte inspirado para seguir tu propio camino. Por ejemplo: “crear una sociedad llena de personas libres de pensamiento a través de la formación en autoconocimiento”.

 

  • Define tus valores

Escribe en un papel aquello que es más importante para ti en la vida. A veces, la mejor manera de definir tus valores es siendo consciente de aquello que no te gusta. Una vez los tengas, analiza si tus acciones actuales están siendo congruentes con ellos. Si no es así, desarrolla un plan de acción para alinear tus pensamientos, emociones y acciones con lo que realmente valoras.

 

  • Abraza la disciplina

Disciplina significa ser discípulo de uno mismo. Una vez tengas claro cuál es tu camino, esfuérzate y persevera en él. No hay mayor signo de amor propio que perseverar en la senda que uno ha elegido para su propia vida. Eso sí, hazlo con inteligencia: si te desequilibras demasiado y te agobias acabarás odiando el proceso. Además, insiste en el objetivo, pero sé flexible en la estrategia.

 

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